Exposición individual: Diagram de Hilda Vanessa Ramos



 
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Para Mitchell la interacción entre el cuerpo, la visualidad, el discurso, la figuralidad y ante todo la acción de –la mirada-, son conceptos que nos permiten acceder a dos ideas pragmáticas: la “práctica de observación” y el “placer visual”, dicotomías que concibe el espectador al accionar contacto visual; ambos tópicos crean lecturas que nos ayudan a descifrar, descodificar e interpretar.

A partir de la descodificación descubrimos, identificamos cómo se constituye un objeto.

Interpretar nos ayuda también a entender un concepto que durante el paso del tiempo y en la época de la modernidad, -a mediados del siglo pasado- adquirió fuerza: La Identidad, y  partiendo de estudios y distintas etimologías tales como lo social, el cuerpo, el género, por mencionar algunos, logramos comprender cómo se construye la arquitectura de La Identidad. 

En la serie Diagram, que nos propone Hilda Vanessa Ramos, encontramos un cuestionamiento recurrente: ¿Quién soy?, pregunta que emerge al momento de buscar un paralelismo entre el cuerpo y la historia.

Al accionar -la mirada- sobre el trabajo de Ramos descubrimos modelos rizomáticos, tanto en técnica como en idea, su habilidad en el hilado mecánico nos permite ir descubriendo lánguidamente el cuerpo humano.
La anatomía es para Vanessa Ramos el centro de estudio para descubrir respuesta a interrogantes tales como ¿cuáles son nuestras raíces hereditarias?, ¿cómo estamos construidos anatómicamente?, ¿qué compartimos como seres humanos?, incógnitas que nos afrontan al intentar descubrir nuestra identidad.

Sus composiciones a base de telas texturizadas, hilos de colores y trazos en tinta, construyen músculos, huesos, brazos, corazones, que nos introducen placenteramente en geografías corporales, sus dibujos parecen contener vida por la tridimensionalidad propuesta, cada una de sus piezas son diagramas, representaciones gráficas capaces de relevarnos detalles íntimos.

Hilda Vanessa Ramos yuxtapone lo interno y lo externo borrando la piel deliberadamente, dejando al descubierto de manera transparente “pedazos de su cuerpo”, aunque ejecutando la “práctica de la observación” que nos propone Mitchell, logramos descubrir e identificar también nuestro cuerpo con placer.  

Mónica Arreola, 6 de diciembre del 2014, Tijuana B.C.